martes, 22 de septiembre de 2015

Criticar es fácil.

Criticar es fácil.

Cuanta veces nos quejamos al día de los eventos cotidianos? Por qué razón o motivos no estamos satisfechos? Generalmente en nuestras actividades cotidianas convivimos con un número determinado de personas y en diferentes actividades. Algunas las alentamos o buscamos nosotros, mientras que otras son consecuencia indirecta de nuestras acciones. En otros casos, somos solo observadores o víctima a de las circunstancias, pero aun así somos receptores de influencias extrañas o externas que nos ponen de mal humor pues pensamos que tal o cual cosa deben hacerse a nuestra manera o bajo nuestros términos y condiciones, sino de lo contrario está mal e iniciamos el proceso de crítica.

Nos quejamos del gobierno federal, del estatal y del municipal. Nos quejamos de los funcionarios que resultan balconeados en los medios públicos al haber hecho incurrido en cualquier tipo de irregularidad en el ejercicio de su función. No nos parece  correcto su actividad si no es acorde a nuestra forma de pensar, pero no nos detenemos a reflexionar si nosotros mismos hacemos las cosas bien, de manera ejemplar, o de manera justa, no para nosotros mismos sino para nuestra comunidad o nuestro entorno. Solemos ser egoístas aunque para satisfacer nuestras necesidades dejemos de observar las leyes que nos imponen otras obligaciones, que ciando menos, que tiene a una sana convivencia social.

Hace poco me detuve a pensar en todas las críticas y culpas que echamos a los norteamericanos por su consumo de todo tipo de drogas, y es que siendo el mayor consumidor y nosotros sus proveedores (hablo muy en términos generales), ello nos ha generado una serie de delitos por todos los grupos de narcotraficantes que se dedican con devoción a esa ilegal pero muy lucrativa actividad.

Esa reflexión se centraba en dos puntos principales. Primero, cómo es posible que siendo el país con más alto consumo de drogas, sea considerada la mayor potencia mundial, en muchas áreas, tales como la económica, la deportiva, la industrial e inventiva, solo por citar algunos ejemplosY, la segunda, cómo es posible que siga siendo el principal objetivo de migración mundial; casi todos quieren vivir en los Estados Unidos de América.

Otra reflexión, consecuencia de las anteriores, me lleva a pensar en la respuesta de esas preguntas, y que vienen a ser las causas principales que motivan a las personas a cambiar su residencia en nuestro vecino del norte. Qué hay allá que hace que casi todos quieran vivir ahí?

Para mí, la respuesta es muy sencilla. Se siente que hay seguridad, que hay confianza en los cuerpos encargados de brindarla, en todas sus áreas. Se siente que los impuestos sirven para algo, y vemos servicios públicos como educación básica, salud e infraestructura de calidad. Se siente que hay justicia y reparación del daño; que nadie o casi nadie se sale con la suya, vamos, que no hay o es muy poca la impunidad. Se siente que hay una cultura ciudadana, un sentido de pertenencia a la región y a su gente, a su sociedad; un amor a la patria, aún siendo inmigrantes que no dejan de amar a su país de origen, por sus raíces.

Es un país en el que a pesar de su gran discriminación hacía ciertos grupos determinados, ante la ley generalmente son tratados igual. Es un país en el que si bien se paga un mejor salario mínimo, hay mejores ofertas en productos y servicios. Es un país en el que da miedo dejar de pagar impuestos o incurrir en infracciones que impliquen sanciones económicas caras, contra las cuales poco puede hacer uno.

Es un país en el que a pesar se formó de inmigrantes, tienen y entienden una unidad como entidad o comunidad internacional, sin mucha atención en sus diferencias. Es un país en el que se respeta a las personas que están en algún grupo vulnerable. Es un país en el que si bien la educación es muy cara, pero aún sin una carrera profesional se tiene acceso a  la definición constitucional de vida digna, que se desprende del salario en México.

Es un país en el que su conformación multirracial y multicultural, no genera enconos, sino que por el contrario, existe un respeto generalizado a los otros grupos.

Lo anterior me lleva a encontrar puntos de coincidencia o referencias comunes. Para mí, en esa tesitura, qué es lo que hace que todos quieran vivir allá? Que hay poca impunidad, en cualquier caso de violación a la ley se paga y se sanciona, sea en lo particular o en lo público.

Quizá nuestros objetivos de país han estado mal encausados. Quizá hemos hecho las cosas al revés. Quizá somos tan corruptos que somos capaces de traicionar a nuestra familia, a nuestra comunidad, a nuestra empresa, negocio o actividad, por tener una mejor vida, sin importar el daño que con esa actitud se genera en la sociedad o que no exista participación ciudadana.

Lo anterior, nada tiene que ver con el consumo de drogas, ni con el hecho de tener el mayor número de personas encarceladas a nivel mundial. A pesar de esos "males" queremos vivir allá.

Veamos pues el cuadro desde una gran perspectiva, con una mayor visión y sin perder de vista nuestro proyecto de nación. Intentemos en verdad hacer las cosas diferente. Y por piedad, dejemos ya de criticar para pasar a una actitud real de participación ciudadana, de respeto y temor a la ley y a las autoridades, de aceptar que la corrupción es nuestro mayor flagelo social. Dejemos de pensar en que la injusticia y la impunidad son una forma de ser del mexicano. 

Obviamente existe quien no esté de acuerdo conmigo, pero no digo que sea una verdad absoluta. Es una mera invitación a la reflexión sobre qué podemos hacer para mejorar en todos los sentidos y de dejar de mentirnos a nosotros mismos.